Viva la libertá
Director: Roberto Andò
Actores: Toni Servillo, Valerio Mastandrea, Valeria Bruni
Tedeschi, Michela Cescon, Anna Bonaiuto y Eric Nguyen
Comedia-política / Italia / No recomendada para menores de 12 años
/ 94 min.
Una película muy
apropiada en estos momentos que se cruzan jornadas electorales a lo largo de
todo el planeta: presidenciales en Colombia y Ucrania, elecciones al Parlamento
Europeo y las regionales de Grecia; con una casta política cuestionada y una
sociedad que observa perpleja como los gobiernos se doblegan ante las fuerzas
económicas.

Mientras tanto su
ayudante, ante la falta de noticias, intenta que la ausencia no se note.
Sustituye al político por su hermano gemelo, un poeta y filósofo que acaba de
salir del psiquiátrico. Este, al mando fortuitamente del principal partido de
la oposición, pone en marcha su particular modo de ver la vida y adopta una
pose y un discurso nuevo, natural y vibrante, que resulta muy ilusionante.
Y ese es el
principal valor de la película, la posibilidad de crear un discurso político
nuevo que ilusione y la necesidad que se detecta en la sociedad de que esto
ocurra. Y si no vean el espectacular ascenso del partido de Beppe Grillo en
Italia, por ejemplo. Por contra, no lo trata esta película pero está en el
aire, esa necesidad de un cambio de discurso se detecta también en el auge de partidos
de extrema-derecha y/o xenófobos como el de Marie le Pen en Francia o Amanecer
Dorado en Grecia. Cuando la política se aleja del ciudadano, le da la espalda
(le enseña el culo) el votante busca refugio en algo que le “ilusione”, en el
cambio, a veces radical y a veces utópico, pero un cambio que pueda percibir
como una esperanza. Eso ha pasado también en los últimos tiempos en
Latinoamérica, después de años de dictaduras y gobiernos corruptos el
electorado, el pueblo al fin y al cabo, ha dado la espalda a los partidos
tradicionales eligiendo figuras nuevas socialmente comprometidas.

Como aval de la película mencionar los premios David de Donatello al guión y al actor
secundario para Valerio
Mastandrea, el fiel ayudante. Esta vez Servillo se quedo sin premio.
Hay que decir que
“Viva la libertá” resulta una comedia divertida, entretenida, y lúcida, pero
quizá menos mordaz y mucho menos osada de los que a algunos nos hubiera gustado
ver, pero intuyo que el tono, un poco a lo Frank Capra pasado por agua, es una
decisión muy consciente. La cinta no quiere ser demasiadado crítica ni muy hiriente para llegar
a un público más amplio, quizá no tan comprometido, para dejar solamente una
especie de consigna ligera: el mensaje está en la sinceridad, en la cercanía,
en la verdad; basta ya de grandes palabras vacías emitidas desde un púlpito
alejado del pueblo.
Conclusión: Divertida, interesante, muy adecuada
para tiempos de elecciones políticas.
Tràiler original en italiano (se entiende bene)
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