Rodaje del documental "Ulises ya no vive aquí"

El cortometraje documental ULISES YA NO VIVE AQUÍ está acabado.
Ahora seguimos para bingo.

domingo, 26 de julio de 2015

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia

Director: Roy Andersson
Comedia existencial / Suecia / No recomendada para menores de 16 años /  101 min.



Para los despistados conviene aclarar que nos encontramos aquí con una película sueca. ¿Y qué quiere decir esto? Bueno, resulta bastante banal reducir el cine regional a una mera paradoja, a un mínimo común denominador cinematográfico, pero es cierto que existe una visión, bastante generalizada, de un determinado cine dependiendo de su localización geográfica, de su país de procedencia. El cine francés se caracteriza, en el imaginario colectivo, en un cine donde predomina la palabra por encima de la acción, muy propio para ser exhibido en los liceos franceses para que sus alumnos se acostumbren a la lengua de Moliere. Y en el cine inglés a uno no le sorprende encontrarse con grandes mansiones, habitadas por tropas de sirvientes y señores estirados y flemáticos que no pierden la compostura ni mientras te están linchando, ya sea verbal o físicamente.

Es por este mismo fenómeno de simplificación colectiva que asumimos ciertas características comunes respecto del cine sueco. Esto nos viene, seguramente, de la frenética y apasionada ingesta del cine de Berman en los años 70’s y 80’s y de su mala digestión posterior. Pero es que por cine sueco entendemos algo frio, desabrido, falto de humor y de un ritmo lento, casi detenido.

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia es exactamente así, pero a la vez uno tiene la impresión de estar ante una autoparodia nacional. Roy Andersson concluye aquí su trilogía sobre la existencia humana, sobre la esencia de la vida misma, y el resultado, no el cinematográfico, que es excelente, sino el filosófico, es devastador.


La película, León de Oro en el Festival de Venecia de 2014, es un trabajo complicado, entre el surrealismo, el absurdo, lo esperpéntico y la comedia existencial. Tratada en secuencias independientes, no siempre correlativas ni necesariamente relacionadas ni con los mismos personajes, uno tiene que hacerse el trabajo de reconstruir la historia una vez que ha abandonado el cine. Sucede lo mismo que con su compatriota IKEA, los famosos muebles suecos, te los llevas a casa y los armas tu mismo. La suerte es que tengo varios máster en librerías Billy y un doctorado en armarios Ilseg, además de muchos cursos en mesitas Vittsjö  y sofás Ektorp como para que una peliculita de nada me pille despistado. Si este es tu caso, adelante.

Los protagonistas principales de la cinta son dos vendedores de artículos de broma con poco éxito y menos gracia. Unos tristes perdedores de los que poco llegaremos a saber. Pero el elenco es mucho más variado, aunque igualmente desgraciado. Las escenas se sucederán y, como en los muebles de IKEA, uno tendrá que estar atento para utilizar la llave Allen adecuada en cada momento y poner cada balda en su sitio.


Con una puesta en escena absolutamente minimalista, tanto en decorado, ambientación o de recursos dramáticos, las secuencias se desarrollan con unos diálogos mínimos en un único plano secuencia, normalmente plano general. De manera que cada escena se organiza como una sintética obra teatral vista desde el patio de butacas. Ningún recurso puramente cinematográfico podrá sorprender al espectador, pero el devenir de cada acción, bastante banal por otra parte,  acaba causando un efecto  de brutal atracción, existencialmente demoledor.

Debo de reconocer que nunca había visto abandonar la sala a tanta gente y en un cine tan pequeño, además. También es verdad que todos los que se ausentaron lo hicieron respetuosamente, sin proferir improperios ni tirar objetos a la pantalla, como compartiendo la triste visón de la existencia humana del autor. Y también es verdad que quizá haya perdido la amistad del amigo que me acompañó y al que yo había convencido de ver esta premiada cinta. Por eso no quiero recomendar explícitamente esta película, simplemente decir que es una obra maestra, una comedia triste de una ironía muy escandinava, melancólica y existencialmente devastadora, pero que puede resultar hipnótica.



En general, la filmografía de Roy Andersson explora la existencia humana, meditando sobre la propia vida y la conducta de los seres humanos en su desolada y banal trascendencia. Una visión, por otra parte única y personal, minimalista y de un depurado estilo que navega entre el absurdo y lo naif con un humor muy IKEA. Un autor a descubrir, sin duda.


Conclusión: Hay que verla avisados y avisados estáis.

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, Tráiler oficial VOS

Tráiler oficial de la película en VOS



viernes, 15 de mayo de 2015

Juegos en la red: Los Minions


Resulta interesante comprobar cómo los personajes secundarios de películas y series acaban robando la atención de los espectadores y quitando protagonismo a las iniciales estrellas de las cintas. De forma pretendida o casual, muchos son los personajes que van ganando peso e identidad en las historias y acaban teniendo su propio espacio. Es lo que se denomina como spim-off, literalmente “derivado” , y no es más que una serie o película basada en un personaje no protagónico que aparecía en otra.

Eso es justamente lo que ha ocurrido con los populares Minions, esos personajillos amarillos, aparentemente simples de aspecto y personalidad, que acompañaban a Gru, mivillano favorito en sus dos entregas para cine. Y es que, a punto de estrenar su propio largometraje,  tienen también su secuela en forma de videojuegos en la red.



Estos simpáticos personajes, que se ganaron a la audiencia desde el segundo uno de su aparición en pantalla gracias a su inocencia natural, su curioso lenguaje formado por monosílabos, onomatopeyas y ruiditos guturales y su gusto por los disfraces, tienen en la red una colección de juegos en la página  País de los Juegos Interesante también ver la nueva película de animación Intensa Mente, de próximo estreno en Españacon sus juegos Intensa Mente, de la que ya hablaremos.

Puedo decir que los he probado junto con mis hijos, verdaderos enamorados de estos devastadores seres amarillos, y que resultan muy divertidos y entretenidos. Dentro de la larga colección que conforma la oferta, los hay para todos los gustos y complejidades, aunque hay que decir que todos perfectamente adaptados para niños de entre 4 y 12 años, sin desdeñar el que sus padres puedan disfrutarlos también.



Los hay que propician la educación en valores o la educación para la salud, pues en algunos hay que limpiar una habitación, arreglar la dentadura de un personaje o vestir y maquillar a una pequeña Minions. Los hay de una mayor complejidad y que incluyen distintos niveles que van aumentando la dificultad, en los que, por ejemplo, hay que manejar dos personajes a la vez, por lo que se ha de jugar con todo el espacio y manejar de forma diferenciada las dos manos. Estos son muy interesantes para que los niños desarrollen la inteligencia espacial, una de las inteligencias fundamentales del ser humano y que nos permite apreciar el mundo en sus tres dimensiones, extrapolar sus imágenes y modificarlas. Muchos de los juegos están desarrollados con esta orientación.

Los juegos de los Minions de esta página resultan muy interesantes en este sentido, pues desarrollan una actividad que les resulta muy entretenida y para el que los niños son especialmente sensibles y que les llega a apasionar, pero además están “aprendiendo a aprender” de forma autónoma y autosuficiente.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Ulises ya no vive aquí - Animación de introducción


Quiero mostraros aquí la animación con la que se abre el documental "Ulises ya no vive aquí", obra de la dibujante Marta Muñoz.
Lleva un texto, leído en off por Wilkin Tejada, dominicano, locutor y uno de los protagonistas del film. Creo que este discurso introductorio es una declaración de intenciones, dando el tono y la intención del resto de la película.
Aquí os lo dejo también.
Espero que os guste.


Naturalmente, uno piensa en sus raíces como algo que crece en la tierra que conoce.
Que crece y se extiende en esa tierra y que esos sustratos alimentarán un árbol que se formará, alto y fuerte, y que junto a él crecerán otros árboles, cuyas raíces se hundirán también en ese mismo suelo. Su tierra.

Naturalmente.
Pero sucede que el hombre no es un árbol, y que las raíces que unen sus pies con  la tierra no son físicas, sino sentimentales.
Así sucede que el hombre tiene unas raíces mentalmente arraigadas a su tierra, pero que sus pies son libres, pueden moverse con libertad, no están sujetos a tierra alguna.
Naturalmente.
Y sucede que, a veces, los pies del hombre se mueven y cambian de lugar.
Se mueven porque huyen.
Se mueven porque buscan.
Se mueven. Dejan su tierra y a los suyos y se van lejos.
Se van porque el salario los asfixia.
Se van porque el hambre los persigue.
Se van porque el horizonte no es un límite.
Se van porque las fronteras no son cárceles.
Y es que el hombre se ha movido desde el principio de los tiempos.
Se ha movido solo o en grupos. En paz o para la guerra. Buscando pan o llevando la Biblia.
 Si somos nosotros los que vamos a casa ajena, lo llamamos “colonización”.
Si el que viene tiene dinero, lo llamamos “turista”, si no lo tiene, lo llamamos “ilegal”.
Pero el hombre se ha movido desde siempre.
Ha dejado su casa, su familia y su pueblo y se ha ido a otra parte.
De un lado a otro.
De un país a otro.
De un continente a otro.
En todas direcciones.
El hombre, recorriendo la Tierra eternamente, llevando y trayendo siempre, de un lado para otro, como colonos, guerreros, misioneros, exiliados, hambrientos, prófugos o aventureros.

El hombre en movimiento ha hecho de la humanidad lo que ahora es, y seguirá haciendo de los hombres y del Mundo un mestizaje en constante movimiento.

viernes, 27 de marzo de 2015

Ulises ya no vive aquí. Crónica de un rodaje.- 6. Ultima parada: Madrid

Capítulo 6.
Madrid. 





  
            En nuestro último destino no viajamos muy lejos, en realidad no viajamos nada, nos quedamos en Madrid. Rodar en Madrid tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Las mayores ventajas son la cercanía y el conocimiento del entorno, además de que puedes disponer de un equipo técnico más numeroso. Tiene el inconveniente de que no te permitirte conocer lugares nuevos... ¿o sí?
            Es curioso como a veces pensamos que conocemos nuestra ciudad, aquel lugar que hemos pateamos a diario durante tantos años, y resulta que la mayor parte de la gente se circunscribe  a unas cuantas calles familiares y unos pocos lugares cotidianos. Lo que los sicólogos llaman tan acertadamente “la burbuja de confort”, un espacio acotado que nos proporciona seguridad y que, extrapolado a la ciudad es el entorno reconocible. Pero si uno aporta una mirada crítica y un talante digamos “turístico” descubrirá que en su ciudad hay muchas más ciudades de las que él conoce. Por suerte mi trabajo me ha llevado a moverme bastante por todos los barrios de Madrid y he tenido la ocasión de encontrarme con muchos madriles, todos vivos y en constante  mutación: un Madrid Chino, un Madrid Dominicano, un Madrid Árabe, un Madrid humilde, un Madrid desastroso, un Madrid exclusivo, el vanguardista y el autogestionado… todo cabe en la misma ciudad.

           
           Pero eso es material para otro documental. En este, dadas las características y el formato, esta faceta no entraba directamente.
En este viaje aquí mismo queríamos hablar de Wilkin, uno de nuestros viejos amigos. Emigrante dominicano que conocimos en los años en los que realizábamos el estudio sobre migración, entre 2005 y 2007: locutor, promotor musical y mil cosas más y que lleva en España la friolera de casi veinte años.
            Luchando contra la crisis, Wilkin había desarrollado unos cuantos trabajos, incluido el de empresario al mando de un local de copas, dejando momentáneamente su gran pasión: la radio. Sin embargo, al comienzo de esta producción pudo volver a desarrollar un proyecto propio en una emisora para la que ya había trabajado, Onda Corazón Tropical, con un programa diario de dos horas de duración, La Combinación Perfecta.
Resulta curioso que, cuando este proyecto documental comenzó a alumbrarse, en aquel estudio del que he hablado, una de las claves era desarrollar la narración alrededor de una emisora de radio, una emisora a la que habíamos llamado Radio Tropical FM sin conocer a esta otra y sin conocer aún a Wilkin. Así que ahora, cuando el proyecto se ha concretando en una película, no deja de ser una coincidencia, extraña y afortunada, que hayamos rodado en los estudios de esta radio real, Onda Corazón Tropical.

          
         Grabamos a Wilkin en su trabajo de locutor en la radio y también en la calle de los barrios que habita: Tetuán, Vallecas, Ciudad Lineal, castizos y multiculturales. Onda Corazón Tropical es una de las radios latinas más activas de Madrid, ciudad donde conviven una veintena de emisoras destinadas a este público objetivo, y que encuentra en ellas la música que en otras emisoras se consideraría exótica. Además, los oyentes mantienen contacto entre sí y con una red de ocio y comercio específicamente pensado para ellos, una audiencia enorme pese al gran retorno de inmigrantes latinos de los últimos años por culpa de la crisis.
            
           El programa de Wilkin, que tres días por semana comparte con el músico y locutor dominicano José Ortega, tiene los ingredientes más demandados: selección de música latina e información de ocio local, que completan con buen humor y charlas con los oyentes.


            El proyecto de este cortometraje documental de 30 minutos está terminado, este es el último capítulo del cuaderno de rodaje. El cortometraje está acabado, depositada copia oficial en la Filmoteca Española y comienza ya su andadura en festivales y demás circuitos al uso. Pero el proyecto no está finalizado.

            Ahora toca realizar un documental más extendido añadiendo todo el material que no ha entrado en este. Se trata de dar voz a otros migrantes y, sobre todo, retratar movimientos como la Marea Granate, ese amplio y heterogéneo grupo, desperdigado por todo el planeta, compuesto por emigrantes españoles, jóvenes en su mayoría y muy críticos con la situación político-social que les ha obligado a marcharse de España.
            Un proyecto documental que continuara lo que en este se ha empezado y para el que ya estamos trabajando, en principio buscando fuentes de financiación, entre otras fórmulas a través de una plataforma de crowdfunding de la que ya os tendré al tanto.

              Muchas gracias a Verónica García, de Carabanchel a Trujillo, en Perú.
            Muchas gracias de Heber Ocaña y familia, de Huarmey en Perú y que pasó 7 años en Madrid.
            Muchas gracias a Adriano Grueso y familia, caleño con hijos madrileños y ahora afincados en Vasteras, Suecia.
            Y a nuestro locutor, Wilkn Tejada, de Santo Domingo, que has aguantado el chaparrón y sigue en Madrid.
Este documental está dedicado a ellos y a todos los ulises que siguen moviéndose de un lado a otro del mundo, mezclando culturas.

Continuara (seguiremos informando)

viernes, 20 de marzo de 2015

El año más violento



Título original: A Most Violent Year
Director: J.C. Chandor
Thriller / drama / USA / No recomendada para menores 16 años /  124 min.
           
            






         Según parece, el año 1981 fue el año más violento en la ciudad de Nueva York. Las mafias campaban a sus anchas y la corrupción era la tónica diaria.
            En ese ambiente enrarecido se sitúa la acción de esta película, en la que un inmigrante latino quiere hacerse un hueco en el transporte local de gasolina. No solo eso, desea convertir su negocio en un imperio sin salirse de los márgenes que le permite la ley. Su pretensión, sin embargo, choca de plano con  el resto de las empresas de la corporación cuyos métodos no son siempre especialmente ortodoxos, llegando a usar la violencia como método más espeditivo.

            J.C. Chandor nos ofrece una revisión de los films de gánster y mafias en su tercera cinta como director Una mirada personal, íntima y contenida, alejada de los films al uso, donde la lucha es contra uno mismo y su propia ética, con los límites del honor y la honradez, de la legalidad y la moral como márgenes del tablero de juego. Una película intensa y honesta, digna no sólo por lo que cuenta si no por su factura, su forma y su fondo. Nada que ver con la mafia de El padrino,  Uno de los nuestros o Casino; aquí los negocios son legales, no así sus métodos o el comportamiento de los sindicatos gremiales. Cuando la degradación de la escala de valores llega a niveles mínimos viene la violencia como forma de atacar o defender el territorio. No nos cuenta la historia de grandes mafias estructuradas como asociaciones de malhechores, si no de empresas medianas en lucha por el mercado y un hombre honesto que quiere crecer entre ellas a toda costa.
            Una película que nos habla de la ética y de la moral y de los valores individuales como ya lo hizo J.C. Chandor en sus dos anteriores films, la muy discutible Cuando todo está perdido, el relato de un naufrago protagonizado en exclusiva por Robert Redford, y Margin Call, con un enorme Kevin Spacey y la crónica de las 24 horas previas al desastre financiero que nos llevó a la crisis que ahora padecemos, contada desde el mismísimo epicentro empresarial que la provocó. 

            Con una narración pausada e intensa cuenta con una fotografía y una puesta en escena de altura, pero destaca sobre todo la actuación del versátil Oscar Isaac, al que hemos visto en papeles tan diversos como Las dos caras de enero, de Hossein Amini, o A propósito de Llewyn Davis , de Joel Coen y Ethan Coen, dando muestras de su capacidad de adaptación a los papeles más variopintos sabiendo sacar siempre el mayor provecho de todos ellos. Un actor no demasiado conocido pero que demuestra tener un nivel interpretativo enorme.
            Candidata oficiosa a los premios Oscar según la mayoría de las apuestas, se quedó fuera de las nominaciones por sorpresa. Sin embargo, premios a parte, es una muy interesante película y una buena opción para una acertada tarde de cine.


Conclusión: Interesante, bien realizada, con buen guión y mejor interpretación.     

El año más violento, tráiler VOS

Tráiler oficial de la película en VOS