Rodaje del documental "Ulises ya no vive aquí"

El cortometraje documental ULISES YA NO VIVE AQUÍ está acabado.
Ahora seguimos para bingo.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Un cerdo en Gaza

Título original: Le cochon de Gaza
Director: Sylvain Estibal
Actores: Sasson Gabai, Baya Belal, Myriam Tekaïa, Ulrich Tukur


Comedia / Francia - Bélgica - Alemania / Apta para todos los públicos / 98 min.

       
           
             Dos cosas han de quedar ya claras al leer los datos de la película: se desarrolla en la franja de Gaza y es una comedia. Ambas cosas, como demuestra esta película, no son incompatibles.
            Con un tono de comedia neorrealista moderna, el film cuenta la odisea de un pobre pescador palestino en Gaza, Jafar, que un buen día pesca un cerdo. Nada podría ser más desolador para este hombre, un musulmán tan creyente como pobre, que no sabe qué hacer con animal tan impuro, al que no sólo no puede comerse si no ni siquiera tocarlo. Al no poder deshacerse de él ni a tiros, literalmente, decide venderlo y esto se convertirá en una autentica y desternillante aventura a través de la que podremos ver de cerca el conflicto, ya demasiado largo y penoso, que sufre la población atrapada en la Franja de Gaza y las condiciones reales de su vida diaria, en un tono que raya a veces lo absurdo, a veces lo surrealista, muy cómico, pero que comprendemos que no es sino algo de la verdad que esconde.
           
              Este judío nacido en Uruguay, Sylvain Estibal es un escritor y reportero francés que no ha vivido en Palestina ni Israel. Conoció el conflicto gracias a un proyecto de France Presse que le llevo a Hebrón (Cysjordania), allí entrego unas cámaras de fotos a algunas familias palestinas y a otras judías, a ambos lados de la frontera, para que retrataran su día a día. El trabajo demostró que ambas vidas no eran demasiado diferentes y le dio a Estibal la idea de hacer algo sobre el conflicto. La idea fundamental que movía el proyecto es que cuando conoces verdaderamente a tu enemigo es más difícil odiarle, y es el odio el que mueve el conflicto árabe-israelí. Además, como ha dicho el realizador en alguna entrevista, "cuando te ríes con tu enemigo ya no es nunca más tu enemigo".

            Hay algunos referentes cinematográficos que avalan esta afirmación. En España tenemos una magnífica comedia del maestro Berlanga, La vaquilla, que lo refrenda y que demuestra lo parecidas que son las personas a ambos lados de la trinchera. También se rió con la guerra (que no de la guerra) Roberto Benigni y su oscarizada La vida es bella.
            En esta ocasión el problema es de máxima actualidad y está muy candente, por ello es más valiente llevar a los límites de la parodia algo tan sensible, pero Estibal sale bien librado de la experiencia. Una comedia con tintes humanistas, al que algunos han tachado de excesivamente bondadosa, pero que, aunque desigual y con algunos altibajos narrativos, se puede afirmar que es una película muy divertida y que aporta  también una visión crítica del conflicto, poniendo de manifiesto quién está verdaderamente pagando los platos rotos en el problema. Como se suele decir, el realizador y guionista no deja a títere con cabeza, ya que tanto los israelíes como los terroristas palestinos quedan en cierto modo ridiculizados en esta parodia, demostrando las paupérrimas condiciones de vida en la que vive el pueblo palestino, literalmente encerrado en sus casas. 
            Sin embargo, y pese a la desproporción de las fuerzas enfrentadas, a la prepotencia de un ejército israelí frente a un pueblo empobrecido y enjaulado, ambas partes sufren y son víctimas de un conflicto larvado y casi eterno; un problema de índole local que, sin embargo, nos afecta ya a todos en el Planeta. Por eso es que la cinta apuesta por un cierto esperanzador, un indudable aire de optimismo que quiere contagiar a las dos partes. Un mensaje de apertura hacia el otro, algo así como tender la mano para reírse juntos.
            Es destacable también el papel de Sasson Gabai, el protagonista del film y sobre el que recae todo el peso de la acción, una suerte de Nino Manfredi judío, un cómico muy conocido en Israel y que hace aquí una demostración de su talento.

Conclusión: Muy muy divertida y muy muy recomendable.